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Monstruos, Milagros y Razón: Crónica de la Superstición en la Zafra del Siglo de Oro

La sierpe de la leyenda

Zafra es una ciudad que se asienta sobre siglos de historia escrita en piedra. Sin embargo, más allá de los muros de su alcázar y la sobriedad de su Colegiata, existe una «intrahistoria» vibrante, a menudo oculta por los grandes acontecimientos políticos, que nos habla de una sociedad suspendida entre el temor a lo sobrenatural y la búsqueda de la verdad científica. Entre todos los relatos que pueblan este pasado, ninguno es tan evocador como el día en que la ciudad entera salió armada al campo para dar caza a un monstruo.

La Sierpe de la Dehesa Nueva: El miedo hecho carne

Corría el año 1574. Zafra era entonces el corazón de un estado señorial próspero, un centro de caminos donde confluían mercaderes de seda, lana y esclavos. Pero en la Dehesa Nueva, un terreno situado a una legua de la villa, algo rompió la rutina de los pastores. Según las crónicas de la época, apareció allí una «sierpe», una criatura descrita con una precisión que hoy nos resulta escalofriante: tenía la cabeza del tamaño de una ternera, ojos «grandes y temerosos», una jeta gruesa y una cola tan robusta como un madero.

La sierpe de la leyenda

Lo que hacía a este ser especialmente aterrador no era solo su tamaño, sino su comportamiento: caminaba con el pecho alto y levantado de la tierra, una imagen que causaba tal «grima» que los testigos permanecían en estado de shock durante días. Este no fue un rumor de taberna; el pánico fue tan real que el licenciado Maldonado, gobernador del Ducado de Feria, intervino oficialmente. Como máximo representante de la justicia señorial en ausencia de los duques, Maldonado tomó juramento a veinte testigos fidedignos para certificar la existencia de la bestia.

La respuesta de la villa fue inmediata y masiva: todo el pueblo de Zafra salió armado para limpiar la dehesa de aquella presencia demoníaca. Fue una expedición que mezclaba la defensa del territorio con un rito de purificación colectiva. Sin embargo, tras peinar cada rincón del campo, la sierpe nunca fue hallada. Curiosamente, la crónica de Fray Alonso de la Fuente anota que el monstruo «desapareció» tan pronto como el inquisidor Montoya puso un pie en Zafra, sugiriendo que la autoridad espiritual bastó para desvanecer lo que las armas no pudieron encontrar.

Fray Alonso de la Fuente y la «Plaga» de los Alumbrados

Para entender por qué una serpiente gigante causó tal conmoción, debemos mirar hacia el clima espiritual de la época. Zafra no solo era un centro comercial; era un crisol de minorías, con una importante población de cristianos nuevos bajo la vigilancia constante del Santo Oficio. En este entorno, los sucesos extraordinarios eran leídos a menudo como presagios o castigos divinos.

El gran protagonista de esta lucha contra la «oscuridad» fue Fray Alonso de la Fuente, un dominico nacido en la vecina Fuente del Maestre que se convirtió en el «látigo de los alumbrados». Para Fray Alonso, Zafra era un foco de peligro intelectual y moral. El fraile utilizó el revuelo causado por la sierpe en 1574 para lanzar una ofensiva espiritual. Durante la Feria de San Juan de ese mismo año, pronunció cuatro sermones furibundos que provocaron altercados y desembocaron en un Edicto de Fe contra la secta de los alumbrados.

Pedro de Valencia: La voz de la razón en la «Tribu de Zafra»

Frente a este panorama de monstruos y hogueras, Zafra dio a luz a una de las mentes más preclaras del humanismo español: Pedro de Valencia. Nacido en 1555, Valencia representa el contrapunto racionalista a la psicosis colectiva de su tiempo.

Mientras el pueblo corría tras serpientes imaginarias, Valencia, desde su casa en la calle de las Frisas, presidía una tertulia de intelectuales que aplicaba el rigor filológico y la duda metódica a los problemas del reino. En su famoso Discurso acerca de los cuentos de brujas (1611), analizó los supuestos fenómenos sobrenaturales no como intervenciones del demonio, sino como «enfermedades mentales» o alucinaciones. Su humanismo práctico fue un faro de luz en un siglo donde el miedo era la principal herramienta de control social.

Huracanes, Rayos y «Relaciones de Sucesos»

La fascinación de Zafra por lo extraordinario no terminó con la sierpe. Un ejemplo destacado es el «Espantoso huracán» que asoló la villa el 8 de septiembre de 1624, un evento de tal intensidad que inundó las calles en apenas tres horas, dejando tras de sí una ruina de la que se guardó memoria durante décadas.

Incluso los conventos de clausura fueron escenario de hechos prodigiosos. En 1752, un rayo entró en el coro del Convento de las Carmelitas Descalzas. Según el relato conventual, la imagen de la Virgen de la Estrella desvió la descarga, salvando la vida de las religiosas, un hecho que se celebró anualmente con un Te Deum hasta finales del siglo XX.

El Legado de una Ciudad de Luces y Sombras

Zafra nos enseña que la historia es un tejido complejo de creencias y miedos. La «sierpe» de la Dehesa Nueva, la persecución de los «alumbrados» y el rigor escéptico de Pedro de Valencia son las piezas que conforman la identidad segedana.

Hoy, al pasear por la Plaza Grande y la Plaza Chica, podemos imaginar a aquellos vecinos del siglo XVI, divididos entre la fe y el temor a las bestias que acechaban en la oscuridad de las dehesas. Zafra sigue siendo esa «ciudad magnífica y hermosa», un lugar donde las glorias históricas siempre han estado acompañadas de sombras fascinantes.

FUENTES:

Serrano Garijo, Jesús: «Zafra y la Inquisición en el siglo XVI: brujas, hechiceras y otros heterodoxos», en Cuadernos de Çafra XIII, Centro de Estudios del Estado de Feria, Zafra, 2017


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Sara Rodríguez Giraldo | Experta en Turismo y Guía en Zafra

Sara Rodríguez Giraldo es guía oficial y experta en turismo local en Zafra, la 'Sevilla la Chica'. Con una profunda trayectoria en la divulgación del patrimonio extremeño, Sara se especializa en rutas históricas por el Alcázar de los Duques de Feria y el casco antiguo de la villa. A través de su labor, combina el rigor histórico con una visión moderna del turismo sostenible. Puedes seguir sus recomendaciones actualizadas y descubrir la esencia de Zafra en su perfil de Instagram.

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